Bueno, yo ya he me presentado antes, ahora quisiera presentaros a mis tres gatos, que son parte de mí también. Digamos que son como compañeros de mi día a día, ellos están ahí cuando sonrío o lloro a solas, cuando pienso o hablo a solas... por ellos, este rincón.
Empiezo por el más viejete, no os puedo decir exactamente cuantos años tiene ya porque el tiempo y yo nunca nos hemos llevado bien. Se llama Tobby, aunque de vez en cuando me da por llamarlo Tobías, él está acostumbrado a ambos nombres. Se lo encontró mi hermano ya hace unos años en medio de una calle por la que normalmente pasan coches, tuvo suerte encontrarlo antes de que le ocurriese algo peor... algo peor de lo que ya le pasaba. El gato apenas tenía un mes de vida, y se ve que algunos gamberros lo cogieron y lo dejaron hecho un cuadro (antes había mucho gamberro por mi zona, pobres gatos). Cuando lo cogió tenía un ojo mal y en la garganta unas cosas como si fuesen pinchos, y estaba muy desnutrido. Lo llevamos al veterinario y nos dijeron que no se podía hacer ya mucho por él, que lo más seguro era que no sobreviviese, pero aún así decidimos hacer todo lo posible por él. Recuerdo que el veterinario me dijo "dale de comer con la jeringuilla, le haces una papilla y se la das, pero quizá no coma" ¡¡Jodido veterinario!! Suerte que no comería... ¡¡Llega a comer y me quedo sin manos!! Así que en unos días ya lo teniamos dando brincos, y ahora es el gato más feliz del mundo. Por el ojo malo no se pudo hacer nada... pero él se acostumbró, tras varias ostias contra las puertas y muebles, a ver con uno sólo.
E aquí mi gata Aika. Mi adorada pelusa. De esta gata destacaré que también proviene de la calle, se la encontro mi exnovio deambulando por Benidorm, aunque para mí que se había escapado de una casa, y no una cualquiera no, sino una casa pija. Ya me vino muy mimada y con muchas manías, que si esta marca de comida no... que si esta arena tampoco. Es una gata tranquila cuando quiere, pero tiene ataques... se vuelve loca por instantes y no hay Dios que la calme. Se me cayó de la ventana de mi habitación no sé cuantas veces, menos mal que tiene 7 vidas. Se me quedó dos veces preñada y luego opté por castrarla, ya la pobre no podía con su alma. Bueno, es mona, ¿eh?
Y este es el chiquitín, el malo malísimo de la casa, es un estres constante, no sabe estarse quieto ni un segundo. Es el hijo de mi gata Aika, que nos lo quedamos de la segunda vez que ella parió, el padre es un siamés que a menudo se deja ver por la calle. Así de majo me ha salido el granujilla este. Ah, y se llama Noiro, aunque aquí en casa le suelen llamar Desrrabat, que es desrrabado en valenciano.
Espero que os hayan gustado mis tres pelusas. 